Cuando el concepto de ir a la farmacia a comprar, se sustituye por la farmacia debe salir a vender.

Desgraciadamente, hoy determinados conceptos comerciales han dejado paso a un nuevo concepto de negocio.

Sin perder el buen hacer y la profesionalidad del farmacéutico al frente de su oficina de su farmacia, a este mundo se ha incorporado la competencia, la estrategia y la innegable necesidad de comunicar.

Por ello, una oficina de farmacia, como mínimo, debe conocer y valorar el concepto de omnicanalidad.

Y es que una vez más, tenemos que invertir los términos y pensar que actualmente, nuestro paciente o cliente, dispone de diversos medios para acceder a la información e incluso comprar lo que está buscando, sin la necesidad de desplazarse físicamente o depender de un horario comercial concreto.

Las oficinas de farmacia, actualmente deben considerar, si es suficiente con tener el establecimiento abierto y adecuadamente señalizado, o si bien, debe realizar una serie de acciones para atraer y fidelizar a su clientela actual y futura.

Es en ese punto, donde aparece con total fuerza el concepto omnicanalidad ya muy usado en otros sectores. Y es que, actualmente, quien decide el qué, el cómo, el cuándo y el dónde, es el usuario y no el proveedor de servicios o productos.

Hoy, un cliente de la oficina de la farmacia, gracias a la capilaridad de la red de establecimientos, será raro que no pueda acceder a alguno de ellos por proximidad.  Sin embargo, este concepto cada vez pierde más relevancia y se sustituye por otros requisitos que el consumidor valora más, como pueden ser, la información, la comodidad y la disponibilidad. Además, no podemos olvidar que el cambio generacional, está comportando un claro cambio de hábitos en la adquisición de productos y servicios.

El resumen, de todo lo anteriormente mencionado, se traduce en la necesidad de ofrecer al usuario la mejor experiencia de compra y de atención al cliente, usando todos los medios y canales de los que una oficina de farmacia sea capaz de gestionar.

Por supuesto, ya hace mucho tiempo que desde la farmacia se atiende a sus clientes o pacientes por teléfono, algunos ya han incorporado el Whatsapp a tal ejercicio. Y sin embargo, la inmensa mayoría carece de en escaparate de servicios y productos en Internet y muchos menos, han decidido incorporar un mostrado virtual, alias tienda online, a su oficina de farmacia. Pero el cliente, una gran mayoría de los menores de 40 años, usa dichos canales para buscar información y para agilizar las compras, y si bajamos la franja de edad, entre los menores de 25 años, no estar en Internet sería equiparable a no existir.

El paso del tiempo es inexorable y el cambio de hábitos también, es por ello que una oficina de farmacia debe de adaptarse a sus clientes y ello pasa por adaptarse progresivamente a los nuevos medios.

En el próximo post, hablaré de cómo hacerlo y que herramientas existen para acceder a la omnicanalidad y facilitar el proceso en el día a día de la farmacia.

fuente:  http://fontdemora.com

Jordi Font de Mora CEO FARMACOM